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Teatro Córdoba - IMAE

Más accesibilidad y comodidad, menos molestias a los vecinos, así comienza la temporada en el Teatro de la Axerquía

Mañana sábado (21 abril) arranca la temporada de conciertos y espectáculos en el Teatro de la Axerquía, que afronta seis meses hasta octubre marcados por las mejoras realizadas en este espacio que gestiona el Instituto Municipal de las Artes Escénicas (IMAE).

El presidente del IMAE y delegado de Cultura del Ayuntamiento, David Luque, ha destacado que “este recinto, gracias a una serie de mejoras, ha experimentado una positiva transformación que le permitirá ser mas accesible, mucho mas cómodo para el público y capaz de generar menores molestias a los vecinos.” Luque ha subrayado que otros aspectos, como la seguridad y la limpieza, también se mejoran esta temporada, que contará con alrededor de una treintena de citas, incluidas las del Festival de la Guitarra.

Luque ha señalado que el recinto se ha adecuado plenamente a la reciente normativa de accesibilidad dirigida a personas con discapacidad, lo que ha supuesto un incremento notable de las localidades disponibles para este colectivo: en concreto, se han habilitado 35 localidades -cifra muy superior a la que establece la ley-, más otras tantas para los acompañantes. Por otro lado, se han numerado todas las localidades del recinto, medida que permitirá que el público pueda acudir alrededor de la hora de apertura de puertas y no antes, evitando la formación de colas. Esto debería redundar en menos molestias para los vecinos, otro de los ámbitos en los que se ha actuado. Para ayudar a la convivencia entre los espectáculos y el vecindario, se han limitado las horas de ensayos (respetando la siesta) y ajustado el horario de finalización de los conciertos, disminuyendo el tiempo de contaminación acústica. Por otro lado, para evitar perjuicios a vecinos y transeúntes se intensificarán las labores de limpieza en las inmediaciones del recinto, de manera que incluso una vez iniciado el espectáculo un equipo procederá a limpiar las zonas de acceso y colindantes.

En el apartado de la seguridad del Teatro de la Axerquía se llevará a cabo un exhaustivo control de aforo y control de accesos mediante personal exclusivo del IMAE y los adecuados equipos tecnológicos, además de reforzar los equipos humanos de control y seguridad en cada evento, que pasan a estar coordinados en su totalidad por el IMAE, gestor del recinto.

Por ultimo se han repintado y mejorado las zonas de camerinos, taquilla, aseos, ambigú, pasillos de evacuación, etc.

 

DATOS DE AFORO

  • Zona de pista; podrá ser utilizada con público de pie (aforo máximo 1.500 personas) o público sentado (aforo máximo 1.000 personas).
  • Grada General: 1.752 asientos numerados
  • Grada superior: 643 asientos numerados

 

LISTADO DE LOS CONCIERTOS EN EL TEATRO DE LA AXERQUÍA APROBADOS HASTA LA FECHA POR EL CONSEJO RECTOR DEL IMAE

 

ABRIL

 Día 21:  II FESTIVAL CARNAVALESCO DE LA PRIMAVERA DE CÓRDOBA

Día 28: DEMARCO FLAMENCO

 

MAYO

Día 4: ANTONIO JOSÉ

Día 11: PASTORA SOLER

Día 12: EL FALLA EN CÓRDOBA

Día 24: TADEO JONES

Día 25: NIÑA PASTORI

Día 26: ADEXE & NAU

 

JUNIO

Días 2 y 3: PABLO LÓPEZ

Día 9: SWEET CALIFORNIA

Día 21: 9ª SINFONÍA DE BEETHOVEN ORQUESTA DE CÓRDOBA / CORO DE ÓPERA DE CÓRDOBA

Día 23: MANOLO GARCÍA

 

JULIO (38 Festival de la Guitarra de Córdoba)

Día 4: LOS SECRETOS CON LA ORQUESTA DE CÓRDOBA

Día 5: PAT METHENY

Día 6: JORGE DREXLER

Día 7: MIGUEL POVEDA

Día 9: MIKE STERN / RANDY BRECKER BAND

Dia 10: BRYAN FERRY

Día 11: EUROPE

Día 13: SERRAT

Día 14: VICENTE AMIGO

 

 SEPTIEMBRE

 Día 7: MORAT

 Día 14: LUZ CASAL

 Día 15: CONCIERTO BENÉFICO “SIEMPRE ASÍ” Y JOANA JIMÉNEZ

 Día 22: SERGIO DALMA

Teatro Clásico de Sevilla defiende en el Góngora la modernidad y vigencia de Luces de Bohemia, la obra de Valle-Inclán que revolucionó la escena

Luces de Bohemia, la obra de Ramón María del Valle-Inclán que revolucionó el teatro con el nacimiento de un nuevo género, el esperpento, llega mañana sábado al escenario del Teatro Góngora en una producción de Teatro Clásico de Sevilla. La compañía se atreve con uno de los textos más rotundos de la escena española de todos los tiempos, según una versión de Alfonso Zurro -responsable también de la dirección- empeñada en fortalecer todos aquellos aspectos que hacen de ella una obra única y atemporal y entre los que destacan “su modernidad en estado puro” y su “plena vigencia”, en palabras de la compañía.

Los actores Roberto Quintana -en los papeles de Max Estrella y el Marqués de Bradomín- y Manuel Monteagudo -Don Latino- encabezan un amplio reparto que completan Juan Motilla, Amparo Marín, Antonio Campo, Rebeca Torres, Juanfra Juárez, Silvia Beaterio y José Luis Bustillo. En un perfecto ejercicio actoral, entre todos dan vida a más de cuarenta personajes que representan la España esperpéntica de entre finales del XIX y principio del XX que al autor le tocó vivir y sufrir, un país y una época que ataca ferozmente con su pluma, a la vez que arremete contra toda la sociedad sin distinción de clases.

El argumento está centrado en la vida bohemia a través de un hilo conductor, el personaje de Max Estrella: artista marginado pero lúcido (a pesar de su ceguera), quien recorre durante la última noche de su vida distintos escenarios de ese Madrid corrupto que no ofrece esperanza a quienes lo habitan. Después de su vagabundeo y su muerte, la obra se prolonga hasta el velatorio, el entierro y una conversación que sugiere el triste final de su familia. Según explica la compañía sevillana, el tema central de la obra es, por tanto, “La evocación de una bohemia heróica y perdida, la reivindicación modernista de una luz entre las tinieblas de la sociedad burguesa. La bohemia es así una forma de vida en trance de desaparición, una marginación que supone vivir con pasión el arte, pero también toda la existencia, impregnada de literatura”.

Considerado el mejor de los esperpentos de su creador, Luces de Bohemia rompe con las convenciones escénicas anteriores para mostrar una historia en la que se mezclan la visión del mundo bohemio, literario, y la realidad revolucionaria de su tiempo. En el escenario , la distorsión del esperpento afecta a todo: a los personaje, al espacio, al tiempo, al lenguaje y, como consecuencia, a los géneros clásicos ya inadecuados para enmarcar un discurso moderno. Mediante estos preceptos, Valle-Inclán se hace, al igual que Quevedo, testigo, crítico y provocador de su tiempo. Muestra la realidad maltrecha de un país a través de los figurones políticos, de la trampa social, de la inmoralidad administrativa. Valle vuelve su mirada a una España caduca, sin aliento, sin ética; una España que era la caricatura de sí misma, sorprendida en trance de ruina, desmoronándose de forma irremediable. De su crítica no se libra nada, desde el Rey hasta el último plebeyo o el bohemio que no tiene asidero en la vida. Y aprovecha sus dardos para mostrar lo desolador del esperpento: un desfile claudicante de gentes sin meta, sin futuro, en el que no hay ningún héroe y el personaje es la colectividad entera.

La bailaora Mercedes de Córdoba estrena en el Teatro Góngora su espectáculo “Ser…ni conmigo, ni sin mí”

El Teatro Góngora acoge mañana viernes el estreno absoluto de Ser… ni conmigo, ni sin mí, un espectáculo de la bailaora Mercedes de Córdoba para el que ha contado con la dirección artística de Ángel Rojas y la musical de Juan Campallo. De la artista, la crítica destaca su técnica, la fuerza y emotividad de su expresión, el dominio de la figura y, en definitiva, la exhibición de un baile sólido, armonioso y bien desarrollado, que mostrará en el escenario acompañada por la guitarra de Campallo, el cante de Enrique “El Extremeño”, Antonio Núñez “El Pulga” y Juan Corbacho, y la percusión de Paco Vega.

Mercedes Ruiz comienza a bailar a los 4 años. Diplomada en Danza Española por el Conservatorio Profesional de su ciudad natal, completa su formación con grandes maestros como Javier Latorre, Eva Yerbabuena, Javier Barón, Milagros Mengíbar, José Antonio Ruiz o Aida Gómez, entre otros. Con sólo 12 años ya realiza su primera gira fuera de España: en Francia, con Latorre y Yerbabuena. A los 17 ingresa en la Compañía Andaluza de Danza, bajo la dirección de José Antonio. En 1988 entra a formar parte de la compañía de Eva La Yerbabuena, y recorre el mundo durante varios años con sus espectáculos, desde Eva, hasta Federico según Lorca. También ha sido componente y solista de las compañías de Javier Barón y de Joaquín Grilo.

Ha participado en importantes festivales de flamenco, dentro y fuera de nuestras fronteras, como es el caso del de Mont de Marsans, en Francia, cuya edición de 2015 clausuró junto con otros artistas. Por otro lado, se encarga de la dirección de Sangre, un espectáculo de los hermanos Campallo y crea, junto a Soraya Clavijo y Lucía la Piñona 5 Zapatos. En el Festival Flamenco de Monterrey estrena su espectáculo Sin Más, con el que ha estado trabajando en los últimos años.

Ha impartido cursos de baile en países de todo el mundo en Europa, América, Asia, Australia… En cuanto a premios, posee prestigiosos reconocimientos, como el primer premio de Baile del Concurso Nacional de Arte Flamenco de Córdoba, en 2013, y el segundo premio de La Unión, en su Festival del Cante de las Minas.

“Cinco horas con Mario” inicio su gira en Córdoba

Esta mañana se ha presentado la obra “Cinco horas con Mario”, adaptación teatral del texto de Miguel Delibes que arranca este jueves 12 de abril su gira en el Teatro Góngora de Córdoba. En ella han estado presentes la actriz Lola Herrera, la directora de la obra, Josefina Molina, los productores José Sámano y Jesús Cimarro, y el presidente del IMAE David Luque.

Para Lola Herrera esta gira, que comienza en Córdoba y se prolongará hasta 2020, es “dura pero muy gratificante. Hay una parte maravillosa que es el contacto directo con el público y la energía que este transmite”. La actriz ha confesado que no pensaba volver a retomar este papel (que ha interpretado en cinco ocasiones) hasta que, en 2016, con motivo del 50 aniversario de la obra, se reencontró con ella y el texto la “volvió a fascinar”.

“Cinco horas con Mario” nos presenta a Carmen Sotillo, una mujer que acaba de perder a su marido, con el que inicia un monólogo durante su velatorio. Es entonces cuando el espectador conoce en profundidad a Carmen, un personaje confuso y dolorido, “una mujer llena de vacíos y de frustraciones que ha perdido su vida”, según ha expresado la actriz que la interpreta.

Un texto con un marcado carácter feminista que nos muestra cuál era la situación de la mujer en los años 60. Esta obra es “como un manantial del que emergen muchas cosas”, según Josefina Molina, quien ha asegurado que “depende de la época hemos ido adaptándola para destacar un aspecto u otro”. Pero, por encima de todo eso, “Cinco horas con Mario” nos habla de los asuntos eternos del ser humano: la culpa, la soledad y el sentido de la vida.

Desde que la obra fuera llevada a escena por primera vez en 1979, ha sido rescatada en numerosas ocasiones, pero con la particularidad de que siempre ha contado con la misma actriz protagonista, misma dirección y producción. “Se trata de un hecho insólito en nuestro país”, según José Sámano. El productor de la obra ha recordado la primera vez que la llevaron al teatro “si no lo hubiéramos hecho nosotros nunca se hubiera hecho. En aquella época no se hacían monólogos”, y ha confesado que, “estos éxitos raros son imprevisibles, la obra triunfó y fue un éxito, nunca supimos por qué”.

La obra se representará los días 12, 13 y 14 de abril en el Teatro Góngora para después iniciar una gira por diversas ciudades de España.

 

El IMAE presenta el programa de primavera del Teatro Góngora

Teatro clásico y contemporáneo, danza, música y flamenco se integran dentro de un programa que busca atraer a todos los públicos.

El Instituto Municipal de las Artes Escénicas de Córdoba (IMAE) ha presentado esta mañana la programación que el Teatro Góngora ofrecerá esta primavera.   David Luque, presidente del IMAE, y Ramón López, gerente del mismo, han detallado la planificación de los espectáculos previstos durante los meses de abril y mayo en el teatro.

El programa de primavera del Teatro Góngora arrancará mañana, 7 de abril, con la obra Home 2.0 de Vórtice Dance Company, una de las principales compañías portuguesas de danza contemporánea.

Días después tendrá lugar una de las citas teatrales más esperadas con el reestreno de Cinco horas con Mario en la ciudad, punto de partida de la gira de despedida de los escenarios de Lola Herrera. La obra, dirigida por la cordobesa Josefina Molina, se desarrollará los días 12, 13 y 14 de abril en funciones cuyas localidades se encuentran agotadas desde hace semanas.

Junto con Cinco horas con Mario, la programación de teatro prevista en el Teatro Góngora cuenta con las representaciones de Luces de Bohemia por parte de Teatro Clásico de Sevilla el 21 de abril, Smoking room de Julio Walovits y Roger Gual el 27 de abril, la comedia Taxi, Run for your wife, de Josema Yuste y Alberto Papa-Fragomén el 4 de mayo, Cuatro corazones con freno y marcha atrás de Jardiel Poncela el 5 de mayo y Autobiografía de un Yogui de Rafael Álvarez “El Brujo” los días 24 y 25 de mayo.

Por su parte, la “Butaca familiar” del Teatro Góngora propone una oferta variada adaptada a toda la familia con obras como Lunáticus Circus, de Teatro Paraíso; La música que escuchaba mi abuelo, de la Orquesta de Córdoba, y Caperucita, lo que nunca se contó, de Teatro Teloncillo, que serán representadas el 15 de abril y el 13 y 20 de mayo, respectivamente.

El flamenco llegará al Teatro Góngora de la mano de Mercedes de Córdoba con el estreno de su espectáculo Ser… ni conmigo ni sin mí el 20 de abril. A través de espectáculos como este, junto con las propuestas de teatro y danza contemporáneos, se busca motivar la atracción de un segmento de público cordobés distinto al del teatro clásico.

Por último, la música estará presente con el tributo a Joe Coker de la banda Mad Dogs el 28 de abril dentro del ciclo “Off topic” y con el monográfico de éxitos de The Beatles el 12 de mayo a cargo de la Escolanía del Conservatorio Profesional de Música “Músico Ziryab”. 

Danza contemporánea en el Góngora: Vortice Dance presenta Home 2.0, una pieza sobre la relación del astronauta con su hogar espacial

Vortice Dance Company, una de las compañías de danza contemporánea más prestigiosa y joven de Portugal, presenta mañana sábado en el Teatro Góngora (20:30 horas) Home 2.0, una pieza que evalúa la cultura, los valores y la adaptación psicosocial de los astronautas a su “casa en el espacio”. Cláudia Martins y Rafael Carriço son los intérpretes y coreógrafos del espectáculo, además de directores de la compañía, fundada por ellos en 2001 y que destaca por la técnica de los bailarines y un uso exquisito de las tecnologías digitales.

El montaje parte de la idea de que “el hogar es donde está el astronauta” y, en este caso, se trata de un entorno espacial compartido por tripulaciones internacionales en misiones de larga duración. Así, la propuesta escénica trabaja con la hipótesis de que los astronautas desarrollan una cultura del espacio compartido que es una estrategia adaptativa para manejar las diferencias culturales de los distintos componentes de la tripulación. De esa manera, el habitáculo cerrado y aislado de la nave tiene que convertirse por fuerza en lo más parecido a un verdadero hogar en el espacio.

Inspirado en At Home in the Space, de Phyllis J. Johnson, Home 2.0 aborda la relación entre el astronauta, el espacio y la tierra, la naturaleza y los afectos, y, por otro lado, habla de cómo la tripulación se enfrenta al aislamiento, la soledad, el alto grado de estrés y los espacios reducidos que se ven obligados a compartir. En el montaje destaca su gran plasticidad escénica y sus componentes multimedia, que establecen una conexión con el futuro y un acercamiento a la habitabilidad de nuevos planetas.

La Vortice Dance Company ha desarrollado una relevante trayectoria internacional con su repertorio, piezas que han sido aclamadas por la crítica en sus giras y que la han convertido en uno de los colectivos de danza más premiados de Portugal. Entre sus espectáculos cabe citar Drácula, Soliloquio acerca de Wonderland, Sus Majestades o Bienvenido al Antropoceno.

Día Mundial del Teatro – Manifiesto

Mensaje de Simon McBurney – Reino Unido – Europa (actor, escritor, director de escena, cofundador del Théâtre de Complicité)

A media milla de la costa de Cirenaica en el norte de Libia existe un vasto refugio rocoso de 80 metros de ancho y 20 de altura. En el dialecto local se le conoce como Hauh Fteah. En 1951 el análisis de datación por carbono 14 demostró una ocupación humana ininterrumpida de al menos 100.000 años. Entre los artefactos desenterrados había una flauta de hueso datada entre 40.000 y 70.000 años. Siendo un niño, al oír esto le pregunté a mi padre:

“¿Ellos tenían música?”

Me sonrió.

“Al igual que todas las comunidades humanas.”

Mi padre era un arqueólogo estadounidense, el primero en excavar en Hauh Fteah, en Cirenaica.

Me siento muy honrado y feliz de ser el representante europeo del Día Mundial del Teatro de este año.

En 1963, mi predecesor, el gran Arthur Miller, dijo en un momento donde la amenaza de guerra nuclear arrojaba su sombra sobre el mundo: “Cuando se nos pide escribir en un momento donde la diplomacia y la política tienen brazos tan terriblemente cortos y débiles, el delicado pero a veces amplio abrazo del arte debe soportar la carga de sostener unida la comunidad humana”. El significado de la palabra Drama deriva del griego “dran” que significa “hacer”… y la palabra teatro que procede del término griego “Theatron”, literalmente significa el “lugar donde se mira”. Un lugar no solo dónde miramos, también donde vemos, obtenemos, entendemos. Hace 2.400 años, Polykleitos el Joven diseñó el gran teatro de Epidauro. Con capacidad para 14.000 personas, la asombrosa acústica de este espacio abierto es milagrosa. Un diálogo desde el centro del escenario puede ser oído en todos los 14.000 asientos. Como era usual en los teatros griegos, cuando observabas a los actores, también podías ver el paisaje detrás de ellos. Esto no solo juntaba varios lugares a la vez, -la comunidad, el teatro y el mundo natural-, también unificaba todos los tiempos. De la misma manera que la obra evocaba mitos del pasado en el tiempo presente, podías ver más allá del escenario tu futuro final. La naturaleza.

Una de las revelaciones notables de la reconstrucción de “El Globo” de Shakespeare en Londres también está relacionada con aquello que vemos. Esta revelación tiene que ver con la luz. Tanto el escenario como el auditorio estaban iluminados por igual. Los artistas y el público se podían ver unos a otros. En todo momento. Dondequiera que mires hay personas. Y en consecuencia, se nos recuerda que el gran soliloquio de, digamos, Hamlet o Macbeth, no eran meditaciones privadas sino debates públicos.

Vivimos en un tiempo donde es difícil ver con claridad. Estamos rodeados de más ficción que en cualquier otro momento de la historia o la prehistoria. Cualquier “hecho” puede ser cuestionado, cualquier anécdota puede reclamar nuestra atención como una “verdad”. Una ficción en particular nos rodea continuamente. Aquella que busca dividirnos. De la verdad. Y de unos a otros. Y así, estamos separados. Las personas de las personas. Las mujeres de los hombres. Los seres humanos de la naturaleza.

Pero al igual que vivimos en un tiempo de división y fragmentación, también vivimos en un tiempo de inmenso movimiento. Como nunca antes en la historia las personas se están desplazando; muchas veces volando; caminando; nadando si hace falta; migrando; por todo el mundo. Y esto es solo el comienzo. La respuesta, como sabemos, ha sido el cierre de fronteras. La construcción de muros. La exclusión. El aislamiento. Vivimos en un orden mundial tiránico, donde la indiferencia es moneda y la esperanza una carga de contrabando. Y parte de esta tiranía es el control, no solo del espacio, sino también del tiempo. Este tiempo en que vivimos renuncia al presente. Se concentra en el pasado reciente y en el futuro. Yo no tengo eso… Yo compraré aquello…

Ahora lo he comprado, necesito tener la próxima… cosa. El pasado lejano está destruido. El futuro sin consecuencias.

Muchos afirman que el teatro no puede ni podrá cambiar nada de esto. Pero el teatro no va a desaparecer. Porque el teatro es un sitio. Me gustaría llamarlo un refugio. Donde las personas se congregan e inmediatamente forman comunidades. Tal y como hemos hecho siempre. Todos los teatros son del tamaño de las primeras comunidades humanas, de cincuenta a 14.000 almas. Desde una caravana de nómadas a un tercio de la antigua Atenas.

Y dado que el teatro solo existe en el presente, también cuestiona esta desastrosa visión del tiempo. El momento presente es siempre un tema del teatro. Sus significados se construyen mediante un acto comunitario entre el intérprete y el público. No solo aquí, sino ahora. Sin la actuación del intérprete el público no podría creer. Sin la creencia del público, la interpretación no sería completa. Nos reímos al mismo tiempo. Nos conmovemos. Nos quedamos sin aliento o enmudecemos. Y en ese momento, mediante el teatro descubrimos la más profunda verdad: que aquella que considerábamos la más privada división entre nosotros, los límites de nuestra propia conciencia individual, tampoco tiene fronteras. Es algo que compartimos.

Y no nos pueden parar. Cada noche reapareceremos. Cada noche los actores y la audiencia se reunirán de nuevo y la misma obra volverá a ser representada. Porque, como dice el escritor John Berge, “Muy dentro de la naturaleza del teatro hay un sentido de retorno ritual”, la razón por la cual ha sido siempre la forma de arte de los desposeídos, algo que a causa del desmantelamiento de nuestro mundo, somos todos. Dondequiera que haya intérpretes y audiencias las historias que no se pueden contar en ningún otro sitio se representarán, ya sea en las óperas y teatros de nuestras grandes ciudades, o en los campos que acogen migrantes y refugiados en el norte de Libia y en todo el mundo. Siempre estaremos unidos, en comunidad, en esta representación.

Y si estuviéramos en Epidauro podríamos levantar la vista y observar cómo compartimos todo esto con un panorama mayor. Porque siempre somos parte de la naturaleza y no podemos escapar de ello así como no podemos escapar del planeta. Si nos encontráramos en “El Globo” veríamos como preguntas aparentemente privadas se nos plantean a todos nosotros. Y si pudiésemos tener la flauta cirenaica de hace 40.000 años entenderíamos el pasado y el presente como indivisibles, y que la cadena que une la comunidad humana nunca será rota por los tiranos y demagogos.

Fuente traducción: Ministerio de Educación, Cultura y Deporte de España

El ciclo Off Topic trae el sábado a la Sala Polifemo a Pablo Guerrero, un cantautor legendario

El extremeño presenta su último trabajo, Mundos de andar por casa

Pablo Guerrero y su último trabajo, Mundos de andar por casa, son los protagonistas de la noche de mañana sábado en la Sala Polifemo del Teatro Góngora (20:30 horas). El cantautor extremeño presenta en formación de trío su nuevo disco, del que destaca que aporta “humor, esperanza y ternura, mucha ternura”. El concierto, en el que le acompañan las guitarras de Luis Mendo y Juan Ferrari, está incluido en el ciclo Off Topic.

La última grabación de Pablo Guerrero (Esparragosa de Lares, Badajoz, 1946) llega cuando está cerca de cumplir sus 50 años de carrera artística, que echó a andar en 1969 cuando publicó su primera canción, Amapolas y Espigas, lo que supuso el comienzo de una renovación de la música popular que ha marcado su obra a lo largo de los años. Desde entonces, este artista y poeta, intelectual, humanista, y uno de los más legendarios y serios representantes de la canción de autor en España, se ha dedicado a la pequeña artesanía de hacer canciones, a cuidar las palabras y a grabar discos como un alquimista musical. Alejado de los focos, Pablo Guerrero ha ido desgranando una obra trabajada minuciosamente, esa personal música poética -él mismo se define como “el poeta que canta”- que ha publicado tranquilamente, con parsimonia, alternando los discos con las ediciones de sus libros de poemas a lo largo de una de las trayectorias más largas y profundas de la música española, construida desde una extrema humildad.

Mundos de andar por casa, su nuevo álbum de estudio, hace el número 15 de su discografía, sin contar los primeros singles, el directo en el Olympia de París y el recopilatorio Lobos sin dueño. Son 16 nuevos temas distribuidos en dos cd que plasman la visión poética de su autor, que observa el mundo con la mirada cercana, cálida y tierna de un niño. Son canciones rebosantes de sensibilidad y fuerza, pero también con los mismos ingredientes de humor y amor a la vida que su creador maneja con destreza y exquisitez.

Con la idea de que el mundo puede cambiar si lo imaginamos de otra manera, el cantautor extremeño nos habla del planeta de una casa. Una casa donde acuden cigüeñas viajeras, granados que crecen en medio del salón, ríos que nacen y pasan… Un trabajo presidido por el amor a lo que nos rodea y en el que su autor vuelve a caminar por territorios creativos inigualables y anima a creer en un proyecto colectivo que se echa en falta. “La imaginación al poder, se ha vuelto a oír en nuestras plazas -dice-. Y el poder de la imaginación, de la sensibilidad, de la coherencia tiene que vencer al mundo que parece que se nos quiere imponer, de una fealdad y una inhumanidad aterradora”. Para alcanzar ese futuro “que queremos que sea ahora”, Pablo aporta “letras muy sencillas pero cercanas a la poesía; y fe en la sociedad que quiere conseguir la gente más joven.” En cuanto a la música del nuevo disco, el creador extremeño considera que el resultado “está bastante inspirado, y todo lo que suena tiene fuerza y delicadeza a la vez”.

A pesar del sinsentido de los tiempos, Pablo Guerrero mantiene intacta la confianza en el ser humano y sus potencialidades. Y sigue pensando lo mismo que cantaba en aquel tema mítico, incluido en el álbum A cántaros (1972), que se convirtió en una especie de himno a la libertad y a la esperanza en la lucha contra la dictadura. “Sí, tiene que llover a cántaros, sí. Que la lluvia nos limpie la atmósfera y que nos limpie también la mente, que la tenemos muy polvorienta”, afirma tantos años después.

La intérprete griega Antigoni Goni ofrece un concierto de guitarra clásica el martes en la Sala Polifemo

La Sala Polifemo del Teatro Góngora acoge mañana martes (20:30 horas) un concierto de guitarra clásica a cargo de Antigoni Goni. La intérprete griega ofrecerá un programa que incluye obras de Francisco Tárrega, Dusan Bodganovic, Atanas Ourkouzounov, Manos Hadjidakis, Mikis Theodorakis y José Luis Merlín. El recital es fruto de la colaboración del Instituto Municipal de las Artes Escénicas (IMAE) y la Asociación de Amigos de la Guitarra Clásica “Miguel Barberá”, gracias a la cual se han programado esta temporada en la Sala Polifemo cinco conciertos dedicados al instrumento de las seis cuerdas en la Sala Polifemo.

Elogiada por su profunda sensibilidad artística, su exquisito sonido y su inigualable paleta de colores y dinámicas, Antigoni Goni es aclamada internacionalmente como una destacada intérprete y una reconocida pedagoga. Muy influenciada por la música de Mikis Theodorakis, comenzó el estudio de la guitarra a los diez años con Evangelos Assimakopoulos, y una década más tarde dejó Grecia para estudiar con John Mills y Julian Bream en la Royal Academy de Londres.

En 1988 ganó el premio especial a la mejor interpretación de música latino americana en La Habana, y a partir de ese momento inicia su carrera como solista. En 1990 fue personalmente elegida por el legendario guitarrista Julian Bream como la ganadora del prestigioso premio que lleva su nombre, que recibió de las manos de Lady Diana. En 1991 se traslada a Estados Unidos, donde en 1995 finaliza su master con honores en la Juilliard School de Nueva York, bajo la dirección de Sharon Isbin. Otros importantes mentores de su vida como guitarrista son Leo Brouwer y Oscar Ghiglia.

Desde principios de la década de los 90 actúa en las principales salas de concierto y escenarios del mundo, como el Concertgebouwn de Amsterdam, el Covent Garden de Londres o el Teatro Bolshoi de Moscú. En 1995 añadió a su larga lista de galardones el primer premio en el prestigioso concurso de la Guitar Foundation en América y, gracias a sus logros internacionales, también fue reconocida como profesora asociada de la Royal Academy of Music londinense. La guitarrista griega es la fundadora del Departamento de Guitarra preuniversitario de la Juilliard School, donde impartió docencia durante 10 años. También fue durante una década profesora adjunta en la Universidad de Columbia. En la actualidad, es profesora de guitarra en el Real Conservatorio de Bruselas.

Antigoni Goni es artista de las discográficas Naxos y Koch. Al menos una docena de las piezas que ha grabado han sido incluidas en Guitar´s Top 100 Best, la guía de guitarra clásica del musicólogo Enrique Robichaud.

Troyanas, la tragedia de Eurípides, llega al Teatro Góngora como un alegato antibelicista que muestra el dolor y el coraje de la mujer en las guerras

Las actrices Aitana Sánchez-Gijón y Alba Flores, en el reparto.

Troyanas, una de las más conocidas tragedias de Eurípides, llega al Teatro Góngora (20.30 horas) en una versión  de Alberto Conejero que traslada la acción a la ciudad siria de Alepo, en una extensión del horror de las guerras  a cualquier tiempo y a cualquier lugar del mundo. La directora del montaje, Carme Portaceli, firma una puesta en escena con acento feminista y antibelicista para mostrar el dolor, la dignidad y el coraje de la mujer víctima de los conflictos armados,  doblemente perdedora por ser hembra. Aitana Sánchez-Gijón (en el escenario, la reina Hécuba), Maggie Civantos (Helena), Alba Flores (Polixena), Gabriela Flores (Andrómaca), Miriam Iscla (Casandra), Pepa López (Briseida) y Nacho Fresneda (Taltibio, un mensajero) componen el reparto de esta producción, fruto de la colaboración del Festival de Mérida, el Teatro Español y Rovima Producciones.

“No hay dolor que no me pertenezca”, dice el personaje de Hécuba en la voz de Aitana Sánchez-Gijón. Con esa desgarradora afirmación comienza la función, una revisión del drama que supuso la guerra para las mujeres de Troya que, ante los espectadores, toman la palabra para denunciar a quienes decidieron su destino en la más absoluta impunidad, quienes las violaron amparados en la victoria o quienes, simplemente, decidieron sin ni siquiera tenerlas en cuenta de qué manera debían pasar a la historia.

En Las Troyanas, Eurípides narra lo sucedido el día siguiente del fin de la Guerra de Troya, la historia de las mujeres que perdieron aquella guerra. En la adaptación que podrá verse en Córdoba, su directora, Carme Portaceli ha querido quitar el artículo “Las” para descontextualizar y universalizar la obra. “ `Las Troyanas´ -explica- son las ciudadanas de Troya; `troyanas´ encontramos en todas las épocas y en todas partes. Troyanas son las que resisten; y de ellas habla este texto. Habla de esas mujeres, de cómo sufren, de cómo se las reparten, de cómo los vencedores de las guerras destruyen culturas y lenguas…”. Pese a todo, afirma, en la función “no hay lamento”, porque es “algo pasivo”, sino “una lucha por sobrevivir, por mantener la dignidad”. Aquí las mujeres lloran porque sienten dolor, pero hay resistencia en ellas”. Por eso, tras su terrible confesión inicial, Hécuba “aguanta y pelea”. Y una consideración más: “Que no nos quiten la palabra -indica Portaceli-. Ese es el mensaje de la obra”.

Aitana Sánchez-Gijón asegura que su personaje, “con un texto certero y poético maravilloso, representa el sentido de la justicia, la moral y la ética aferrándose a la vida para seguir adelante paso a paso”. Y habla de los refugiado, o de las fronteras cerradas para los que huyen del horror: “No hace falta que vayamos a Troya”, asegura la actriz. “La guerra y sus consecuencias las tenemos junto a nosotros”, concluye.

Por su parte, Alberto Conejero señala que  “en este texto Eurípides decide no salvarse. Da el papel central a las mujeres, y eso es toda una lección para quienes creemos en una sociedad igualitaria”. Y añade que en su adaptación ha intentado hacer convivir al autor griego con el presente. “Termina la obra con una mirada que ahora resulta escalofriante dice-, porque es la de unas mujeres que son refugiadas”.’