Berenguer sigue dando órdenes a todo su mundo, mientras todo a su alrededor se desmorona, ya nadie obedece, ni los seres humanos ni las cosas. Un rey autoritario y egocéntrico que no quiere aceptar el destino. No quiere admitir que el destino es el verdadero gobernante del universo y mucho más poderoso que él. O bien, que todo muere con él, porque se le anuncia que morirá al final del espectáculo, sólo tiene hora y media de vida. Berenguer representa a toda la Humanidad en una situación crepuscular apocalíptica, donde el tiempo en que el hombre se hizo rey de la Tierra ha pasado porque él mismo la ha llevado a la destrucción. Es el drama del hombre entendido como sujeto, entendido como humanidad pero también como sociedad. Una sociedad en progresiva decadencia, en presencia de señales de la naturaleza cada vez más frecuentes e intensas, y de la voluntad de no escucharlas, de no verlas y de no actuar a tiempo.
Ionesco fue uno de los principales representantes del teatro del absurdo, y en esta obra reflexiona sobre la muerte, el paso del tiempo y la condición humana a través de la historia de un rey que debe enfrentarse a su final inevitable
FICHA ARTÍSTICA:
Rey Berenguer: Carmen Gallardo
Reina Margarita: Marga Reyes
Reina María: Silvia Garzón
Julieta (enfermera): Aurora Bas
Médico, astrólogo: Jerónimo Arenal
Alguacil: Manuel Asensio
Dirección: Ricardo Iniesta y Sario Téllez
Adaptación: Ricardo Iniesta.
Espacio Escénico: Ricardo Iniesta y Ana Arteaga
Composición y dirección Musical: Luis Navarro
Vestuario: Carmen de Giles y Flores de Giles
Maquillaje, peluquería y estilismo: Manolo Cortés
Realización escenografía: Ana Arteaga
Coreografía y colaboración escénica: Juana Casado
Diseño de Luces: Alejandro Conesa
Espacio Sonoro: Emilio Morales.
Ayudante de dirección: Joaquín Galán
Coros y Voz: Lidia Mauduit







