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Teatro Córdoba - IMAE

El Cuarteto Clásico de Córdoba, junto al tenor cordobés Pablo García López, llevan al Teatro Góngora el espectáculo “Reflejos”

Tras dos años de trabajo, el Cuarteto Clásico de Córdoba llega al Teatro Góngora para presentar su proyecto “Reflejos”. Un año después de su primera aparición en el Palacio de Orive, el grupo de cuerda leva a la intimidad y expresión directa de la Música de Cámara la energía comunicativa de los grandes autores escénicos con esta obra en la que participa Pablo García López. “En esta ocasión el Cuarteto presenta una propuesta completamente propia, en la que cuentan con el tenor cordobés”, afirmó David Luque, presidente del Instituto Municipal de Artes Escénicas (IMAE), en la presentación del espectáculo.

Bajo el formato lírico y de cuarteto, el grupo musical describirá el próximo viernes en el Teatro Góngora el Cuarteto de Cuerda en Mi menor de Giussepe Verdi, obra culmen de la literatura musical y muy poco programada dada su virtuosismo técnico.  Según apuntó Luis Rubén, componente del Cuarteto Clásico de Córdoba, “esta es una obra emblemática de la máxima madurez de Giussepe Verdi que refleja todo el mundo de la ópera, de la escena, de los teatros”. En esta línea de representación, Rubén añadió que “el público que vea “Reflejos” va a tener una sensación curiosa, experimentará el mundo y el sentimiento de la ópera sin estar en él”.

Esto será posible gracias a la colaboración del tenor cordobés Pablo García López. “Hemos tenido la osadía de involucrar a un profesional y amigo, pero estamos seguros de que nos va a acompañar dando una plusvalía especial”, aseguró Rubén. Por su parte, el solista se mostró agradecido y aplaudió la labor del cuarteto de cuerda. “Son profesionales que compaginan la docencia en música con la interpretación y eso muestra que están muy metidos en el mundo de la música de Córdoba”.

“Reflejos” cuenta con un programa que empieza por el Cuarteto de Cuerda en Mi menor; seguido de la segunda parte (Ottorino Respighi), en la que entrará en escena Pablo García con Il Tramonto, “una modalidad que nunca se ha hecho en Córdoba”, aclaró el tenor. En las dos partes siguientes, Venezia (Reynaldo Hahn) y L’alba separa dalla luce l’ombra (Francesco Paolo Tosti), aparecerán en escena el cuarteto de cuerda y la voz de Pablo García. 

La producción, que está avalada por la Asociación española de Investigación Artística y Performativa y ha recibido el apoyo y colaboración de la Delegación de Cultura del Ayuntamiento de Córdoba y el IMAE, es una verdadera celebración del auge del talento cordobés en los primeros escenarios de Música Clásica internacionales. 

Lehman Trilogy en el Teatro Góngora: una obra con música que narra desde la ironía la crisis del capitalismo a través de la saga de una familia judía

El Teatro Góngora presenta mañana Lehman Trilogy, una obra con música en directo en la que más de 100 personajes desfilan ante el público en un viaje que narra en un tono a la vez pedagógico y crítico la deriva del capitalismo moderno. El fracaso del sistema se muestra a través del relato, mordaz e irónico, de la saga de tres generaciones de una familia judía, los Lehman. Entre otras cuestiones, el texto del dramaturgo Stefano Massini responde a la pregunta ¿cómo se ha podido llegar hasta aquí?, uno de los interrogantes planteados tras la caída del banco de inversiones Lehman Brothers, que desencadenó la más grave crisis económica, ética y social de las últimas décadas y de la que el mundo aún no se ha recuperado.

Sergio Peris-Mencheta es el responsable de la adaptación y dirección del montaje, para el que cuenta con un sólido reparto que integran seis actores que también son músicos y cantantes: Pepe Lorente, Víctor Clavijo, Darío Paso, Litus, Aitor Beltrán y Leo Rivera dan vida a 136 personajes que transitan sobre las tablas a un ritmo vertiginoso en una especie de triple salto mortal continuo ejecutado con enorme maestría. Para contar una historia que comprende una etapa de casi 160 años de la historia de Estados Unidos se necesita tiempo: 3 horas y 30 minutos exactamente, que es lo que dura la función, incluidos dos descansos de 15 minutos. La duración, no obstante, no lastra el resultado, al contrario, sirve para mostrar el equilibrio, el abrumador esfuerzo y la perfección del trabajo de todos quienes trabajan en el hecho artístico, desde la impecable dirección, hasta la descomunal tarea de los intérpretes, pasando, entre otros elementos, por la lograda escenografía de Curt Allen Wilmer. En definitiva, “una genialidad”, según la crítica.

El relato comienza el 11 de septiembre de 1844, momento en el que Heyum Lehman, el hijo mayor de un comerciante de ganado de Baviera, desembarca en el puerto de Nueva York, y termina el 15 de septiembre de 2008, con el anuncio de la quiebra de Lehman Brothers. La obra original es un largo monólogo escrito en verso libre, de 5 horas de duración, que al contar la historia de los Lehman recorre también grandes hitos de la historia política y económica, como la guerra civil estadounidense, la gran depresión de 1873, el crack de 1929, las dos guerras mundiales, las crisis del petróleo de 1973 y 1979 y, por supuesto, la de 2008. El texto, estrenado en París en 2013, le valió a Massini -actual director artístico del Piccolo Teatro de Milán- el premio de la crítica francesa de aquella temporada. Desde entonces no ha dejado de llevarse a escena con enorme éxito y en distintas versiones: ahora mismo puede verse en

Londres la del National Theatre, dirigida por el cineasta San Mendes. Sergio PeresMencheta la sirve por primera vez en español, tras dos años de intenso trabajo, convertida en lo que él llama “balada para sexteto en tres actos”.

La música es crucial en este montaje, aunque el director y adaptador de esta versión no la considera propiamente un musical sino “una obra con momentos musicales”, desde los ritmos afroamericanos hasta las canciones de Bob Dylan.”La obra es muy verborreica -argumenta- y desde el principio pensé que la música era un buen hilo conductor para contar esta historia que abarca más de 150 años y oxigenar la información”. Peris-Mencheta destaca además del texto su carácter didáctico, haciendo al público partícipe de los vaivenes económicos. “Massini da al espectador una clase de economía sin que este se dé cuenta y desde un lugar objetivo y nada panfletario. Por eso la obra puede gustar a gente de izquierdas y de derechas, navega muy bien por el camino del medio”.

La burbuja inmobiliaria le estalló en la cara a un emporio que había arriesgado demasiado y que en aquel momento ya no tenía nada de Lehman ni de Brothers. El último de la saga, explica el director, muere a finales de los 60, pero su apellido “se convirtió en una marca, en una gran fachada que refleja la deshumanización del sistema”.Una falta de humanidad progresiva que se plasma en la obra: “Desde el minuto uno empatizamos con ese pionero que se juega la vida en 1844, que llega con una maleta, pone una tienda de telas y comienza a crecer”, destaca Peris-Mencheta. “ Pero a medida que avanza la obra -explica- los personajes van perdiendo su cultura, ya no es tan importante cerrar los sábados, ni por luto. Se apegan cada vez más y más al dinero, y cuando la obra se acerca a nuestros días, a una crisis de la que tú has sido víctima, dejas de empatizar”.

Juan Echanove dirige e interpreta mañana en el Gran Teatro Rojo, la obra de John Logan sobre el pintor Rothko

El Gran Teatro acoge mañana Rojo, una obra dirigida e interpretada por Juan Echanove, junto a Ricardo Gómez como compañero de reparto. Se trata de un texto del norteamericano John Logan sobre el pintor Mark Rothko, uno de los máximos representantes del llamado Expresionismo Abstracto. La obra, que constituye el mayor éxito teatral de su autor, se representa por primera vez en los escenarios españoles.

La historia en la que se basa la función parte de un hecho real: el famoso pintor Rothko (1903-1970) se enfrenta al que quizá sea su mayor reto profesional y su mayor dilema ético cuando a finales de los años cincuenta del siglo pasado recibe el encargo de pintar una serie de murales, extraordinariamente bien pagados, para decorar la galería del comedor del elitista restaurante Four Seasons de Nueva York. En ese momento, la tarea se consideró el encargo más caro desde que Miguel Ángel recibió el de pintar la Capilla Sixtina. Es el principio de su decadencia, pero el tormentoso creador, de carácter arrogante y torturado, se niega a aceptar que las nuevas corrientes del Pop Art, luchando entonces por abrirse paso en el panorama artístico, acechan dispuestas a pisotear su legado, tal y como su generación hizo con los cubistas que la precedieron.

Bajo la incisiva mirada de su joven ayudante, interpretado por Ricardo Gómez, Rothko (Juan Echanove) pinta un certero retrato de su visión del arte, de la vida y de la muerte a la que no quiso esperar. Lo hace a través de unas profundas reflexiones, enfrentándose al muchacho, que le planta cara como nadie había osado hacerlo. No es este el primer proyecto en el que coinciden ambos actores, que ya trabajaron juntos en la conocida serie de televisión Cuéntame como pasó.

Galardonada con seis premios Tony (incluido el de Mejor Obra) y representada en medio mundo, desde Chile hasta Japón, Rojo constituye el mayor éxito teatral del dramaturgo y guionista John Logan, autor entre otros de los guiones de Gladiator o El Aviador.

Echanove define al pintor de origen letón como un creador “despreciable” en lo personal y “descomunal” en lo artístico, una clase de persona de la que dice huir en su profesión. En cuanto a la obra, asegura que “es difícil encontrar un texto y unos personajes que aporten más conmoción y vida a los actores. El texto de Logan te sumerge en un magma emotivo que se va desgranando en ese gran atril donde Rothko fue pintando sus cinco grandes murales”. Y añade que tanto él como Gómez “no somos capaces de pasar técnicamente la función. Es imposible no enfrentarse a ese texto desde la verdad más absoluta, aquella que duele y quema”.

Ron Lalá trae al Gran Teatro Crimen y telón, enigmas y carcajadas en un homenaje a la escena en forma de thriller con el público como sospechoso

La reconocida compañía de teatro, humor y música se enfrenta a un nuevo desafío en un montaje sobresaliente

La compañía de teatro, humor y música Ron Lalá vuelve a mostrar mañana sábado en el Gran Teatro de Córdoba su peculiar sello en Crimen y Telón, un nuevo espectáculo que eleva aún más el listón de sus logros. La última propuesta del colectivo es un homenaje al teatro universal con forma de un thriller ambientado en un cercano futuro en el que las artes están prohibidas y nuestro planeta, convertido en Ciudad Tierra, es liderado por una inteligencia artificial con un ejército de drones.

La historia gira en torno a la muerte del Teatro y cómo el detective Noir debe descubrir al asesino antes de que la Agencia Anti Arte desvele el secreto de su oscuro pasado. Para ello recorrerá el devenir del Teatro en busca de verdades ocultas, mientras una red de misteriosos personajes conspiran en la sombra. Una investigación contrarreloj en la que el asesino podría ser cualquiera, incluso el público, advierte la compañía antes de proceder a anunciar la detención de los espectadores “como sospechosos, cómplices o testigos de un articidio en primer grado”. “Tienen derecho -avisan- a reír, llorar, emocionarse, seguir el ritmo de las canciones y no desvelar a nadie el final de Crimen y telón”, que es la respuesta a la pregunta clave: ¿quién mató al teatro?, ¿quién cometió el mayor magnicidio de la historia de las tablas?

Bajo la dirección de Yayo Cáceres, el montaje pone en pie un texto de Álvaro Tato -dos de los integrantes de la pandilla ronlalera que forman además Iñigo Echevarría, Juan Cañas, Miguel Magdalena y Daniel Rovalher- con el que la compañía lleva su lenguaje escénico a un nuevo desafío. Por un lado, una parodia de la precaria situación actual de las artes y la cultura en nuestro país y, por extensión, en el mundo. Por otra un homenaje al teatro, y también a otras artes escénicas, en sus diversas épocas, naciones y estilos, a través de las diversas escenas que, a modo de puzzle, van configurando el gran enigma. Y todo ello envuelto en el aroma del genero negro más poético y crepuscular, con referencias a la literatura de Poe, Conan Doyle, Chesterton, Hammet, Chandler, Christie, Highsmith… y el gran cine del género.

El espectáculo es un laberinto de intrigas y carcajadas servido por cinco actores-músicos que tocan al menos dos baterías, un piano de cola, tres guitarras, percusiones ligeras, sintetizadores… Es, pues, un thriller con música en directo, a contrarreloj y a tiempo real, que tiene entre sus personajes al Teniente Blanco, un destacado miembro de la Agencia Anti Arte; Comedio y Tragedio, lugartenientes del Teatro, dos hermanos que se odian y se necesitan, y a La Poesía, mujer fatal, antigua amada de Noir, el investigador. La acción se sitúa en 2037, en un teatro abandonado.

La nueva aventura de Ron Lalá ha obtenido una extraordinaria acogida del público y de la crítica, que la ha recibido con comentarios como el que destaca que la compañía, reconocida como una de las más relevantes del país, “ha alcanzado una cima y alcanzará aún mayores cumbres, aunque parezca imposible”, o el que afirma que “los ronlaleros bordan el final más redondo de su carrera, que te deja boquiabierto: como piden los cánones, tan inevitable como imprevisible”.

Yayo Cáceres, director del montaje, deja clara, por su parte, la intención de Ron Lalá con este nuevo espectáculo: “Intentamos -dice- que Crimen y telón sea una sonora carcajada que oxigene el pensamiento sobre el arte en nuestros días y en ese hipotético futuro, que ojalá no llegue, en un no muy lejano año 2037”.

El pianista Alberto de Paz ofrece mañana viernes en el Teatro Góngora un viaje musical con el show Tu gran banda sonora

El conocido pianista y showman Alberto de Paz presenta mañana viernes en el Teatro Góngora Tu gran banda sonora, un espectáculo que reúne música, humor e improvisación con el que en estos momentos está de gira por todo el territorio nacional. El músico cordobés se dio a conocer ante el gran público por su participación en la primera edición del popular programa televisivo Got Talent España en 2016, en la que se proclamó subcampeón.

De Paz define su nuevo proyecto como “un zapping emocional a través de la música destinado a varias generaciones”. “Para que una música emocione tiene que recordarte a algo -explica-, y con mucha más frecuencia de la que creemos cualquier melodía, por insignificante que parezca nos traslada a paisajes, ciudades o lugares que envuelven nuestra infancia o juventud”. El espectáculo, destaca, está creado para conseguir estas sensaciones a través de las notas de su piano: desde las sintonías de programas, series o anuncios de televisión, pasando por canciones del pop y terminando en el mundo del cine, reflejado en la música de las bandas sonoras que nos han acompañado toda la vida. Un viaje musical, en suma, para disfrutar y recordar.

Tras finalizar sus estudios de piano en el Conservatorio Superior de Música de Córdoba, Alberto de Paz se introduce en la disciplina de pianista acompañante para danza, dedicación que lo lleva a tocar para figuras tan relevantes como Víctor Ullate, Ángel Corella, Marienma o Aida Gómez. Desde 1996 es profesor de música y artes escénicas por oposición, y ejerce como acompañante al piano en el Conservatorio Profesional de Danza de Córdoba.

En el terreno flamenco ha participado en importantes eventos como el Festival Internacional de Cante de las Minas de La Unión (Murcia), la Bienal de Flamenco de Sevilla, el Festival de Jerez, el Festival de la Guitarra de Córdoba o, más recientemente, el Festival Internacional de Música Hispánica celebrado en Utah (Estados Unidos). En este mismo ámbito, compone, interpreta y se encarga de la dirección musical del espectáculo Taurojondo, estrenado en la cordobesa Noche Blanca del Flamenco de 2010.

Desde el año 2005 compone la música para varias obras de teatro y actúa en la mayoría de ellas como pianista en escena. Entre estos montajes destacan Cyrano de Bergerac y Novecento. Con esta última ha visitado algunos de los escenarios más importantes del país y consiguió una candidatura en la categoría de director musical en los Premios Max de 2007. Recientemente ha participado como pianista en la obra de teatro musical La pensión de los artistas, estrenada en noviembre en el Teatro Góngora. Desde 2006, por otra parte, dirige la producción Pasión por el cine, en la que el trío formado por violín, oboe y él mismo al piano interpreta bandas sonoras con apoyo multimedia.

El Gran Teatro acoge mañana jueves Alicia en el País de las Maravillas, un espectáculo de teatro negro y títeres para público familiar

La programación navideña del Gran Teatro de Córdoba ofrece mañana jueves (19:00 horas) el clásico Alicia en el País de las Maravillas, un espectáculo dirigido al público familiar que une las técnicas de teatro negro y de títeres. Se trata de una producción de Irú Teatro, la única compañía de nuestro país en la actualidad que desarrolla la técnica de teatro negro japonesa bunraku, lo que supone un salto evolutivo en su trayectoria con la apuesta por aumentar el número de manipuladores para dar mayor espectacularidad, si cabe, al montaje. Destaca, por otra parte, la utilización de títeres de hasta 3 metros de altura para narrar la famosa historia escrita por Lewis Carroll, que atrae por igual al público adulto y al infantil. El precio de las localidades va de 6 a 15 euros y, en el caso de niños de hasta 12 años de edad, 8 euros.

Irú Teatro plantea una revisión del cuento clásico en el que los personajes de carne y hueso se entremezclan con los títeres de diferentes tamaños y la magia del teatro negro, invitando al espectador a sumergirse en un mundo donde la fantasía es la gran protagonista. La línea de acción de la compañía es la combinación de diferentes técnicas de manipulación para conseguir aumentar las posibilidades del teatro negro, evitando quedarse sólo en la parte efectista de éste y sin perder el sabor tradicional que posee el mundo del títere.

Alicia es una niña inquieta con ganas de vivir aventuras. Un día, un conejo blanco parlante pasa corriendo delante de ella y la pequeña no puede evitar seguirlo y meterse en su madriguera. A partir de ese momento Alicia empezará un viaje increíble lleno de magia, canciones y diversión en el que tomará el té con el Sombrerero Loco, jugará a las adivinanzas con Oruga, ayudará a pintar de rojo las flores del jardín y jugara al criquet con flamencos… mientras la malvada Reina de Corazones amenaza con cortarle la cabeza.

La joven compañía Irú Teatro la fundan los actores y titiriteros Raúl Amores y Ricardo Cristóbal, que habían coincidido en un espectáculo de la compañía Pampinak a las órdenes del director uruguayo Martín L. Romanelli. Ambos deciden en 2012 empezar a investigar sobre las posibilidades de la mezcla del teatro negro con los títeres. En 2013 estrenan en el marco del XXX Festival de Marionetas de Logroño El pequeño Verne, con el que giran por toda España durante dos años. En el 2015 estrenan su segundo espectáculo, El soldadito de plomo, una producción que ha cosechado un gran éxito – pudo verse en 2017 en el Teatro Góngora- y aún se encuentra de gira. 

En ‘La culpa’ nada es lo que parce, ¿o sí?

Los personajes poliédricos de David Mamet vuelven al Gran Teatro con “La culpa”. Un espectáculo que, según su director Juan Carlos Rubio, “incide en el poder que tienen los medios de comunicación y busca un espectador activo moral y éticamente”. El desarrollo de la obra, unido al elenco que lo representa, “es un lujo recibirlo en Córdoba”, afirmó David Luque, presidente del Instituto Municipal de Artes Escénicas de Córdoba (IMAE). Los actores que encarna a los personajes del espectáculo que llega este fin de semana al teatro son Pepón Nieto, Magüi Mira, Miguel Hermoso y Ana Fernández, bajo la dirección de Rubio.

El argumento tiene su origen en un joven que comete un asesinato múltiple y, a partir de ahí, “los medios empiezan a buscar un nuevo reclamo”, afirmó Rubio en la presentación. Con esto, surge la afirmación que conduce la función “nada es lo que parece”. Pepón Nieto, psiquiatra en “La culpa”, mostró su orgullo al representar un “personaje que se aleja mucho de lo que he estado haciendo últimamente”. Además, el actor hizo hincapié en que le apasiona “la inteligencia que Mamet imprime en sus personajes y que acaba traspasándose al espectador”.

La felicidad y el orgullo por representar una obra de estas características, se reflejaba en los rostros de los actores de reparto. Magüi Mira, abogada en “La culpa”, recordó que “vuelvo a trabajar algo de Mamet, después de “El Anarquista”. En esta ocasión, añadió la artista, “para mí lo más apasionante es que debajo de los personajes hay un río de emociones que hace mover al espectador”.

Mira, quien encarna a un personaje que en los inicios iba a ser un hombre, es la abogada del caso. “El hecho de que finalmente el personaje de Magüi sea una mujer, enriquece la función”, añadió su compañera de reparto Ana Fernández. Así, el conjunto hace que “la obra esté alineada, con silencios y sabiendo lo importante que es la palabra”, apuntó Fernández, que es la mujer del psiquiatra en “La culpa”.

Sin querer añadir más detalles, pero dejando claro que “La culpa pega una cornada en su final”, intervino Miguel Hermoso, actor que encarna al amigo de la mujer del psiquiatra. En definitiva, todo el equipo coincidió en que “el espectador va salir del teatro con una pregunta en la cabeza, ¿qué es lo moral?”.

La obra estará en Gran Teatro los días 21 y 22 de diciembre en un único pase a las 20.30h. Aún quedan localidades a la venta y están disponibles en teatrocordoba.com.

José Sacristán interpreta en el Gran Teatro Señora de rojo sobre fondo gris, versión escénica de la novela que Delibes dedicó al amor de su vida

José Sacristán vuelve al Gran Teatro para dar vida, por primera vez sobre un escenario, al  protagonista de la novela de Miguel Delibes Señora de rojo sobre un fondo gris, en la que el autor, tras la inesperada muerte de su esposa, se sirve del texto como un medio para contar la historia de su vida junto a Ángeles de Castro y retratar la personalidad de esta mujer que lo fue todo para él: “Una mujer que, con su sola presencia, aligeraba la pesadumbre de vivir”, según el escritor. El libro está escrito como un monólogo, y así lo han adaptado a la escena José Sámano, productor y director del montaje, José Sacristán e Inés Camiña.

La obra es un hermoso retrato de un amor madurado a lo largo de años de convivencia y una deslumbrante semblanza de una figura femenina memorable. El alter ego de Delibes es en esta historia Nicolás, un prestigioso pintor que lleva tiempo sumido en una crisis creativa desde que enfermó y falleció de forma imprevista su mujer. Prácticamente no ha podido coger los pinceles desde entonces y, sumido en este estado de tristeza, desgrana ante su hija sus recuerdos más íntimos en un monólogo que es a la vez un homenaje y un exorcismo del dolor que siente por la muerte imprevista de su esposa, Ana, un cúmulo de gracia y encanto, una persona extraordinaria, guapa, con un enorme don de gentes, musa de su marido, culta e inteligente. El desconsolado viudo rememora cuando se conocieron, muy jóvenes los dos, y todos los momentos felices que le tuvieron tenazmente enamorado de ella durante toda su vida hasta que, poco a poco, aparece una enfermedad que, sin nadie suponerlo, la condujo a una muerte inesperada a los 48 años de edad. Triste fin para “una mujer que con su sola presencia aligeraba la pesadumbre de vivir”, según la descripción que el escritor hace del personaje de Ana.

Los artífices del montaje explican que Delibes “un hombre en extremo pudoroso,  se escondió detrás de la figura de un pintor -Nicolás- para, cambiando nombres y detalles, oscurecer la auténtica naturaleza del retrato. Sin embargo, siempre se supo que, en lo esencial y en multitud de detalles, se trataba de una novela biográfica”. Y a la vez, añaden, “confesión, homenaje, libro de memorias, exorcismo, discurso íntimo y declaración pública de amor; parece, además, un intento para estar  de nuevo lo más cerca posible de su esposa”. Es la única novela que el autor vallisoletano  ha escrito sobre una persona real y, así, Ángeles de Castro es la Señora de rojo sobre un fondo gris, como la retrató el pintor Eduardo García Benito casi a la edad en la que murió. Un cuadro que siempre estuvo colgado en el despacho de Delibes.

La obra  también muestra cómo era la España del verano y otoño de 1975, el contexto político de aquellos meses en los que se aproximaba la muerte de Franco. La hija mayor del matrimonio estaba entonces en la cárcel por sus actividades políticas y desde allí vivió la enfermedad y muerte de su madre. El escritor aprovecha esta circunstancia para dejar constancia, y denuncia, de la situación imperante. El texto refleja el temor a la tortura y a los malos tratos en las comisarías, la pesadumbre de las visitas a la cárcel, la esperanza de que todo acabara pronto y bien… 

La adaptación escénica ha llevado su tiempo. Ya en el año 2008 Delibes y Sámano decidieron llevar la novela al teatro y trabajaron juntos en ello, incluso pergeñaron una primera adaptación que no terminó de convencerles. Por problemas de salud de ambos la tarea acabó interrumpida y así continuaba cuando el escritor falleció en 2010. El proyecto quizá nunca hubiera llegado a buen fin si José Sacristán, años después, no hubiera visto, tanto en su protagonista como en su trama novelesca, un personaje tan rico para añadir a su exitosa carrera artística. “Siento que volver a Delibes, ahora con su sobrecogido Nicolás  -destaca el actor, que ya intervino en Las guerras de nuestros antepasados-, supone entregarme a una tarea que bien pudiera ser o significar la culminación de una aventura de trabajo y de vida que viene durando ya más de sesenta años”. “Volver a Delibes es no dejar de aprender a mirar”, concluye Sacristán.

El guitarrista flamenco Isaac Muñoz presenta en el Teatro Góngora su disco Calle de la Melodía

El guitarrista cordobés Isaac Muñoz presenta mañana viernes  en el Teatro Góngora su disco Calle de la Melodía, un trabajo en el que el artista cordobés transita por un variado abanico de palos para mostrar su pasión por el arte flamenco. En el escenario estará acompañado por Sara Corea  y Bernardo Miranda (cante), Joaquín González y Juan Diego Sáez (coros y palmas), Luis Dorado (percusiones), David Moñiz (violín), Juanma Ruiz (bajo) y José Barrios (baile).

Calle de la Melodía, según la crítica, es “una aportación en la que están presentes las raíces necesarias para cualquier reformulación en la estética musical. Se combinan el `aquí estoy yo´ de la ejecución en solitario de algunos toques con la incorporación de otra instrumentación que podría parecer avanzada y fuera de los cánones. Y nada más ajeno de la realidad”. Es, resumen los entendidos, una propuesta estética “digna de encomio y de hacerle un seguimiento por la potencialidad que encierra, desde los tangos iniciales hasta la rumba final”. Además de estos palos, el programa del concierto de presentación de Calle de la Melodía incluye taranta, fandangos, tangos, soleá, alegrías, granaína, bulería, farruca y zapateado.

Isaac Muñoz nace en 1980 en el Campo de la Verdad, barrio conocido por su raigambre flamenca. Empieza sus estudios en el Conservatorio Superior de Música y paralelamente se incorpora a la escuela del guitarrista cordobés Rafael Trenas, a la edad de ocho años. Más tarde decide perfeccionar sus conocimientos con el también cordobés Ramón Rodríguez. Durante esta etapa se forma también en el toque de acompañamiento al baile en la Academia de Ana Rodríguez. 

En el año 2000 obtiene el Primer Premio como guitarra solista en el Concurso de Jóvenes Flamencos convocado por la Diputación de Córdoba. Dos años después gana el  primer premio de guitarra de concierto del  Concurso Nacional “Campos de Guitarra”, promovido por el Ateneo de Córdoba, en la final celebrada en el Gran Teatro. Este premio incluía también un concierto en el Festival de la Guitarra de 2004. En ese mismo año entra a formar parte de la compañía de la prestigiosa bailaora sevillana María Pagés, con la que recorre el mundo con cuatro espectáculos, dos de ellos, Sevilla y Autorretrato, con música compuesta en su mayor parte por él. Entre sus actuaciones cabe destacar su participación en el Festival de la Guitarra de Brno (Praga).

Recientemente ha compuesto toda la música del espectáculo Reditum, del bailaor cordobés José Barrios, estrenado en el Teatro Góngora de Córdoba en 2017 y que posteriormente ha pasado por el Festival de Jerez y, en el futuro, podrá verse en escenarios de ciudades como La Habana, Miami, Seattle, Washington…

Actualmente y desde hace cuatro años es profesor en el Centro Andaluz de Danza, en Sevilla, lo que compagina con sus giras nacionales e internacionales en las compañías de María Pagés y de José Barrios. 

La Sala Polifemo acoge Probabilidades, una tragicomedia sobre las posibilidades perdidas y la incomunicación

La compañía El Hangar presenta mañana jueves en la Sala Polifemo del Teatro Góngora (20:30 horas) Probabilidades, un monólogo interpretado por el cordobés Antonio Aguilar y dirigido por el propio autor del texto, Chiqui Carabante. El espectáculo, una “tragicomedia cuántica”, según sus creadores, está incluido en el ciclo Off Topic.

Probabilidades comienza cuando Alejandro decide ir a recuperar al amor de su vida, que hizo las maletas y se marchó a Galicia un mes atrás. Pero cuando llega a Vigo se encuentra a sí mismo, a otro tipo como él, diciéndole a Elena que no quiere seguir con ella. Y por si esto fuera poco, aparece un tercer Alejandro dispuesto a hacer lo que ha venido a intentar el primer Alejandro, reconquistar a la chica. Así que el primer Alejandro, lejos de perder la calma, tratará de explicarse este extraño fenómeno a la vez que lucha por volver con Elena.

El montaje, explica la compañía, trata de un personaje que analiza el último momento que vivió con su pareja. Apenas unas cuantas frases intercambiadas, unas miradas, unos gestos que darán para un sinfín de significados que aún no ha entendido en profundidad. “Pero las interpretaciones -señalan- no tienen fin, y cada una de ellas conduce a una posibilidad perdida de respuesta a esa situación. Una posibilidad perdida de conservar el amor”. El personaje expone su monólogo a modo de una clase magistral que trata sobre la incomunicación entre los seres humanos. Una clase magistral de la resistencia ante la pérdida y de la falta de aceptación ante el destino trágico del amor. Una lección para la que, solo ante el público, se servirá de una pizarra, como lo hace en las clases de matemáticas que imparte para ganarse la vida .

“¿Dónde estaríamos ahora si hubiéramos actuado de forma diferente en el pasado? ¿Qué probabilidad existiría de seguir con ella?”, se pregunta Chiqui Carabante como director de la función. Y concluye que el futuro no se puede imaginar, que lo único que se puede saber es el pasado, y tratar de imaginar como podría haber sido nuestra vida si hubiéramos dicho tal o cual cosa. “Pero eso -destaca- vuelve a llenar tu cabeza de un sinfín de cálculos. Una aritmética que te conduce a decenas de versiones de ti mismo que, de forma trágica, no te aseguran que con ellas la pareja hubiera funcionado”. Probabilidades, sólo probabilidades.